lunes, 22 de julio de 2019

Fuente: The Guardian
Por: Diego Du Pont 
Si hace un año decían que Boris Johnson sería potencialmente el nuevo Primer Ministro del Reino Unido, sería motivo para soltar alguna o que otra carcajada. The New York Times lo ha llamado “populista impresentable”. Sin embargo, la historia está dándole una oportunidad para saltar a la palestra y terminar en Downing Street y está cumpliéndolo bien, a través de una “política de silencio”, que está evitando caer en los errores que han marcado su vida política. A continuación veremos qué está llevando a Boris a ser el líder de una nación convulsionada por una posible salida de la Unión Europea sin acuerdo. 
Boris Johnson nació en Nueva York en 1964, pero ha vivido en Reino Unido a lo largo de su vida. Fue periodista para los diarios The Times y The Telegraph desde 1987, en donde trabajó en Bruselas como corresponsal europeo. Considerado como “euroescéptico” y hasta de creador de los “fake news” por sus biógrafos, Boris se convirtió en uno de los periodistas favoritos de la “Dama de Hierro”, Margaret Thatcher. 
No obstante, en medio de este tiempo, Johnson se volvió toda una celebridad televisiva en Reino Unido. Volvió en 1994 a Londres y llamado periodista político del diario. En 1999 probó en política y llegó a ser parlamentario en la Cámara de los Comunes por el condado 
de Henley hasta el 2008. En este primer periodo como MP, Boris pasó desapercibido. Salvo en el momento en el que David Cameron lo nombró como parte de su gabinete en la sombra. Tras este primer periodo parlamentario, Boris logró ser alcalde de Londres por cuatro años. 
En medio de esta campaña, Boris se presentó como todo lo opuesto a lo visto antes: europeísta, pro inmigración, anti Trump; sin embargo, su política al mando de Londres fue un desastre: deudas por doquier, demandas penales y ataques de racismo fueron algunas de las cosas que se le imputan al neoyorquino. Luego de este paso a cargo de una de las ciudades más importantes de Europa, Boris vuelve a ser parlamentario en el 2016. Es en este momento en el que pasamos a conocer al verdadero Boris Johnson: Un representante digno de aparecer en cualquier programa cómico. Polémicas con sus esposas, una hija extramatrimonial y de pasar a comparar a la Unión Europea con Hitler y Napoleón con un final trágico, terminaron curiosamente colocándolo como... ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Theresa May. 
Escándalos tras escándalos sucedieron su paso como ministro. May terminó por designar a Michael Gove (curiosamente, rival de Boris Johnson por ser el nuevo ministro) como el siguiente en la cartera. Tras la salida de May del poder, Boris ha sido uno de los candidatos favoritos por sucederla, y no por realizar una buena campaña. Ha realizado hasta ahora una “política de silencio” que le ha bastado salirse con la suya en preguntas importantes para el futuro de la isla. Sin pasar a contestar preguntas claves como si renunciaría si se produce un Brexit sin acuerdo, o por el impasse diplomático con Estados Unidos; Boris es el favorito para llevarse el cargo. 

La pregunta ahora se basa en ¿Qué puede pasar con Boris Johnson en la casa 10 de Downing Street?, es un misterio, pero es problemático a la vez. En primer lugar, sus relaciones cuasi personales con Donald Trump (el cual lo ha considerado como un “personaje ideal al cargo”), lo han llevado a ser considerado por la prensa internacional como un “títere de Estados Unidos”, hecho que podría tomar relevancia en medio del problema en el Estrecho de Ormuz. Sin embargo, el problema principal es cómo Reino Unido saldrá de la Unión Europea. Johnson ha previsto la política del “do or die”, el cual consiste en un Brexit con o sin acuerdo, el cual ya preocupa a la política británica desde antes que tome el poder. Aún quedan cuatro meses para la resolución final del Brexit (extendida gracias a Theresa May), pero que aún preocupa debido a la serie de sucesos que han catapultado a Boris en esta posición privilegiada. 

viernes, 12 de julio de 2019

Fuente: Reuters


Por Diego Du Pont: 

La nación persa retuvo este miércoles un barco petrolero británico en el Estrecho de Ormuz, de acuerdo a los gobiernos británico y estadounidense. Este es el segundo escándalo diplomático de Irán tras la destrucción de un drone estadounidense por parte de Irán en el estrecho de Ormuz, y una posterior escalada que pudo haber estallado en un conflicto en la región. Las respuestas iraníes y británicas no se han hecho esperar y el conflicto en la zona parece ser cada vez más inminente, pero, ¿Volvemos a lo mismo?

Este hecho sucede luego de la detención de un barco iraní en Gibraltar, el jueves pasado, debido a que, presumiblemente estarían entregando petróleo a Siria, sancionado por su guerra civil. Al día siguiente, el presidente de Irán Hasan Rouhani anunció que “realizarían represalias” ante el ataque al barco de su nación.

El incidente, ocurrido alrededor del mediodía del miércoles en Irán, involucró al barco petrolero British Heritage, el cual fue detenido por barcos iraníes, que ordenaron parar el barco y entrar a aguas iraníes. No obstante, el barco petrolero británico era seguido por la fragata HMS Montrose, que, apuntando hacia los barcos iraníes, logró que estos retrocedieran en su intención.

¿Volvemos a lo mismo? Si nos vamos a enfocar en si hay guerra o no, al Reino Unido no le interesaría involucrarse en una en medio de los escándalos de la renuncia del embajador en Estados Unidos, como ante la posible elección del nuevo primer ministro. Sin embargo, ante esta idea, puede ser que se esté armando un posible alianza con Estados Unidos si es que Boris Johnson (actual candidato para ser el líder en el partido conservador) sea quien salga vencedor la próxima semana ante Jeremy Corbyn, líder del partido Laborista.

Aunque Johnson pueda estar enfrentándose a su vez a Jeremy Hunt por liderar el partido Conservador, la política de silencio que viene practicando el neoyorquino le permite conseguir votos ante un Hunt que ya anunció “que el Reino Unido debe reforzar su presencia en la zona con otros buques”. Sin embargo, al ser actualmente este último el Secretario de Relaciones Internacionales del Reino, estaría provocando un tema de inestabilidad que no vendría nada bien para la nación europea.

No obstante, podríamos considerar que Irán está buscando “llamar la atención” mundialmente ante los no acuerdos de negociación con Occidente sobre las armas nucleares en la región. Sin embargo, no debemos pasar desapercibido estos ataques realizados, debido a que, ahora, con una posible relación británico-estadounidense que podría concretarse con la llegada del errático Boris Johnson a Downing Street, pueda esto convertirse en una primera escalada en Oriente Medio luego de 20 años.